La isla de Gorm sigue devastada por las batallas que perduran año tras año entre los Gormiti, sin que nadie resulte vencedor.
La maldición del malvado Magor, realizada por el malevolo plan de Magmion, que plantó la semilla de la discordia entre los pueblos hace miles de años, sigue vigente en todos ellos y la lucha sin fin no hace más que incrementar su poder.
Todos los Gormiti han evolucionado y cada pueblo es ahora más fuerte y poderoso. Nuevas hordas de guerreros se han establecido...su poder destructivo ya era bien conocido en toda la isla.